
Escribiendo la nota anterior recordé como me recurciaba de chibola (adolecente), hoy les voy a contar mi experiencia de "empresaria".
Recuerdo que había acabado el colegio y no tenia la menor idea que quería estudiar, entonces como "grande" decidí tomar seis meses sabáticos, (tu sabes para pensar a que me quiero dedicar toooda mi vida), para mi buena suerte mis mejores amigas Lucia y Mónica en ese momento pasaban por la misma crisis pre profesional, por lo tanto tampoco ingresaron a ninguna universidad.
El problema empezó cuando nuestros papás, abuelos, tíos, etc se negaban a darnos dinero porque consideraban que no estábamos haciendo nada productivo, la consecuencia de esto era el aburrimiento diario, como sabrás a los 17 años o cualquier edad estar misia no es nada gracioso, pero un día en la casa de Mónica se nos ocurrió una idea.
Su abuela tenia varias cajas de chocolate que le habían regalado por el día de la madre, navidad y cumpleaños (tu sabes que las abuelas siempre tienen su chocolate guardado) entonces pensamos en derretir los chocolates, comprar moldes y venderlos, pero solo había un pequeño detalle , no teníamos la menor idea de como prepararlos, esa primera vez se quemaron, porque le echamos agua (después descubrimos que es enemigo del chocolate) pero igual conseguimos un cliente fiel, Miguel (hermano de Mónica).
Para resumir. Con el tiempo aprendimos a hacer chocolates (solo se tenia que meter al microondas) y para ofrecer mas a nuestros clientes le agregamos maní molido mismo "Sublime" de D'onofrio.
Un día nos dimos cuenta que necesitabamos llegar a mas clientes para poder vender toodos nuestros chocolates, la única opción era vencer nuestra vergüenza o pánico escénico y vender en los buses, entonces subiamos a la 73 y la T (hablando como esos niños que sueles ver a diario), obvio también caminabamos por el parque Kennedy, Larcomar, el puente de los suspiros,etc.
En San Valentin y el día de la madre simplemente la rompíamos vendíamos mucho mas, cada chocolate costaba 1.50 o sea mas que un Sublime. Por supuesto teníamos que contar con un poco de estrategia publicitaria, por ese teníamos distintos lemas o floros (según el target o grupo objetivo) por ejemplo: Para aquellas viejas o tíos desconfiados de los ambulantes el lema era " Sr (a) 100% higiene" (y escondíamos a Mónica que casi siempre tenia la cara o manos manchadas de chocolate), si se trataba de un pata que estaba con su flaca era "Que linda tu enamorada creo que mínimo se merece un chocolatito" (aunque la pobre era mas fea que el hambre) y así según sea el caso.
Llegamos a tal nivel que aprendimos a vender a los carros cuando estaba en rojo y correr tras ellos para dar vuelto o gritar por vuelto y agarrarlo en el aire, era demasiado divertido.
Conocimos muchas gente interesante como mis inolvidables amigos los dateros, otros colegas ambulantes como el chico del parque Kennedy que vende poema con acento argentino pero nos confeso que era peruano solo que "Así se vende mas pues flaquita", obviamente Serenazgo ya nos tenia fichadaz y cada vez que nos veían se pasaban la voz por radio " Las chocolateras en la esquina, las chocolateras en la esquina" en una oportunidad nos quisieron quitar nuestros chocolates y dinero (que siempre lo teníamos en una lata de Mickey Mouse) pero Serenazgo no sabia que contábamos con el apoyo del pueblo, las viejitas y esas tías metiches les decían "Estas chicas trabajan para pagar su colegio, abusivos", "Que prefieren que estén drogándose en un parque?) y así nos salvábamos. Pero también teníamos otros "enemigos" los cobradores, ya nos conocían y sabían que queríamos vender, por esa razón no nos permitían subir y cada vez que nos veían pasaban de frente y el cobrador nos saludaba todo cachoso, en fin en la calle conocí de todo... gente buena y mala.
También descubrí que los ambulantes no ganan mal, saca la cuenta vendíamos aprox. 180 chocolates a 1.50 cada uno eso es en total (si no falla mi calculadora) de 270 soles diarios invertíamos solo 30 soles o sea quedan 240 entre tres igual a 80 soles DIARIOS, a la semana 480, al mes 1,920 soles mas de lo que gana una enfermera o profesora que trabaja para el estado.
Por ultimo cuando estábamos agotadas por hacer chocolates, salíamos a vender los poemas que Lucia escribía, recuerdo que me han dado hasta 5 soles por un poema (no se si eran buenos), pero estoy segura que mi floro si.
Me siento orgullosa de haber vendido chocolates porque se lo que es caminar por la calle y que la gente te ignore, que te vean inferior, que se burlen, que cierren la luna del carro, en fin un laaaaargo etc.
Pero estoy segura que ganaba mas que cualquiera de ellos.